La cuesta de enero en la cocina: 5 estrategias para comer de lujo gastando la mitad
En enero volvemos a la cocina doméstica, algo que nuestro bolsillo y nuestra salud necesitan. Compartimos contigo algunas estrategias para subir la cuesta de enero en la cocina sin renunciar a una alimentación de calidad y saludable.
Estas estrategias tienen que ver con la fase de la compra, la conservación o aprovechamiento e incluso la forma de cocinar. Si las llevas a cabo de forma coordinada, la cuesta de enero en la cocina será mucho más fácil de subir.
1. Los básicos en tu cesta de la compra

Hay alimentos que no pueden faltar en nuestra cesta de la compra, básicos económicos con los que podemos cocinar una gran variedad de platos y que son claves para una alimentación saludable.
Vamos a darte una lista de imprescindibles para transitar la cuesta de enero en la cocina. Si quieres encontrarlos al mejor precio, date una vuelta por tu tienda Cash Fresh más cercana.
¡Y no te olvides de priorizar los frescos de temporada siempre! Comprar frescos de temporada puede reducir el precio de tu compra en un 30%.
- Aceite de oliva.
- Patatas.
- Cebolla y ajo, básicos de nuestros sofritos.
- Huevos: fuente de proteínas de origen animal indispensable y muy versátil.
- Verduras temporada: brócoli, coliflor, espinacas, zanahoria, puerro o apio, con las que puedes preparar cremas, sopas, guarniciones, etc.
- Frutas de temporada: como la naranja, el plátano, el kiwi, la manzana, pera, caqui, chirimoya, etc.
- Carnes blancas: pavo, pollo y conejo, siempre a mejor precio que las rojas y con proteínas de calidad.
- Pescado: las sardinas, boquerones, caballa, bacaladilla o brótola suelen ser los más económicos.
- Lácteos saludables: yogures naturales, kéfir, leche, queso, o, en su defecto, bebidas vegetales o yogures vegetales (sin azúcares añadidos).
- Cereales (mejor integrales): en el pan, la pasta, el arroz o preparados para el desayuno o merienda. Mejor si son integrales.
- Legumbres: son baratas, nutritivas y versátiles, uno de los pilares históricos de la cocina tradicional.
- Conservas: que tienen una vida larga y que también solucionarán muchos platos.
2. Los platos de toda la vida

Para subir la cuesta de enero en la cocina, nada como emplear estos alimentos básicos en recetas sencillas, prácticas y tradicionales.
No te compliques y tira de recetario de toda la vida: esos platos de legumbres, huevo, carnes magras o cremas con verduras de invierno con las que soluciona un menú en un periquete y que resultan muy económicas.
¡Te damos algunas ideas!
- Patatas a la riojana
- Pasta con verduras
- Pisto con huevo
- Sopa de tomate
- Berza andaluza con su pringá
- Albóndigas con tomate y patatas fritas
- Acelgas a la extremeña
- Huevos a la extremeña
- Habitas rehogadas
- Cocido de habichuelas y calabaza
2. Trucos de conservación

Cuantos menos alimentos desperdiciemos, más ahorraremos, además beneficiar a nuestro entorno con hábitos más sostenibles.
Por ello, merece la pena prestar atención a nuestra práctica de conservación de alimentos y adquirir nuevas costumbres que nos permitan alargar la vida de los alimentos que compramos.
Para empezar, ya debes de saber que no todas las verduras deben de guardarse en la nevera. Los tomates, la calabaza, la cebolla, el ajo, las judías verdes o el pepino se conservan mejor en un lugar oscuro y fresco, ventilado y lejos de fuentes de calor y humedad. No obstante, si las has cortado, es mejor conservarlas en la nevera envuelta en papel film para evitar que se oxiden.
Por otro lado, las frutas hay que lavarlas justo antes de consumirlas, ya que si las lavamos para guardarlas se estropearán antes por acción de la humedad. Asimismo, si has comprado frutas que pueden ser delicadas como las fresas, las moras o cualquier fruto rojo, consérvalas en un envase para evitar que se deterioren.
Si has comprado carne, guárdala en la nevera en cuanto llegues a casa y elige para ello la bandeja inferior para que sus posibles jugos no goteen encima de otros alimentos. Es fundamental colocar cada alimento en su sitio correcto en la nevera.
En el caso del pescado, si ves que vas a tardar un poco más en consumirlo, elabora un guiso, que aguantará 4 o 5 días en la nevera, o marínalo. Si prefieres congelarlo, guárdalo en la zona más fría del congelador, normalmente le primer cajón. También te vendrá bien conocer estos tips para congelar correctamente.
Finalmente, es buena idea que destierres esas manías equivocadas que tenemos a la hora de conservar los alimentos, como dejar la tapa de aluminio a los envases una vez abiertos, colocar la leche en la puerta de la nevera o no guardar las salsas en la nevera.
3. Las mejores formas de cocinar para ahorrar

No todas la formas de cocinar requieren los mismos recursos.
Si aún no lo has hecho, enero es un buen momento para plantear la forma en la que cocinas y apostar por técnicas más sostenibles igual o más saludables.
- Practica el batch cooking para racionalizar los menús y aprovechar al máximo los ingredientes y el tiempo que dedicas a cocinar.
- Elige el sistema de cocción adecuado de los alimentos para no desperdiciar tiempo, energía y sacarles su máximo partido. Esto ocurre, por ejemplo, cuando en lugar de la olla convencional utilizas la olla exprés, puesto que ahorrarás en tiempo y consumirás mucho menos energía.
- Usa el microondas en lugar del horno, gastarás menos energía (hasta un 70 % menos).
- Tapa las ollas durante la cocción y adecua el recipiente al tamaño del fuego para no desperdiciar calor.
- Aprovecha el calor residual: si en lugar de esperar hasta el final, apagas el fuego unos minutos antes, puede reducir hasta en un 20 % en tu consumo energético.
- Usa básculas y dispensadores para cocinar las cantidades que necesites y no más.
4. La cocina de aprovechamiento: tu gran aliada en enero

Cocinar es a veces un ejercicio de ingenio, así que, antes de tirar ese pollo que te ha sobrado, el arroz que has hecho de más o esas verduras que empiezan a estropearse, piensa en qué nuevos platos pueden cobrar vida.
Apunta estas recetas de aprovechamiento para hacerlas en casa:
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- Para aprovechar el pollo: Pollo a la naranja y Lasaña de pollo
- Para aprovechar el atún: Berenjenas rellenas de atún y Empanadillas de atún.
- Para aprovechar verduras: Tarta vegetal y Huevos turcos.
- Para aprovechar arroz: Pimientos rellenos de arroz
- Para aprovechar patatas: Patatas a la importancia
- Recetas de la abuela para aprovechar restos de comida
- Para aprovechar bacalao: croquetas de bacalao.
- Para aprovechar carne: alcachofas rellenas de carne.
- Para aprovechar el queso: salsas con queso fresco.
- Para aprovechar el pescado: milhojas de calabacín y caballa y croquetas de bacalao.









